Tener un perro es muy beneficioso para el niño, es una excelente compañía, y facilita el establecimiento de nuevas amistades. Un niño y un perro forman una pareja perfecta. El perro enseña al niño a crecer y desarrollarse, la experiencia de dar y recibir cariño y el respeto a la vida. Un niño se siente seguro cuando está en compañía de su perro y éste le acompaña en su crecimiento muchas veces más íntimamente que los propios padres. Cuando el niño empieza a gatear, el compañero que tiene a su lado, que se mueve igual que él y es de su talla es el perro. El vínculo entre el niño y el perro es espontáneo e intenso, se produce una mutua atracción entre ambos, algo fácilmente constatable. Los niños aprenden pronto que ellos son el amo y que el perro depende de ellos para sus necesidades, sin embargo, los siguen considerando miembros inteligentes de su familia. Se ha demostrado que los niños no sólo buscan en el perro un compañero de juegos, sino también un amigo, ya que hablan con su perro y están convencidos que el animal los entiende.
Algunas razas se han destacado por ser especialmente tolerantes con los niños, destacando las siguientes:
- San Bernardo
- Terranova
- Golden Retriever
- Labrador Retriever
Las cuatro son muy alegres, joviales y amigas de los niños. Si estás pensando en adquirir un perro para que conviva con tus hijos y te gustan los animales muy grandes, un Terranova puede pesar 70 kilos, todos de bondad y mansedumbre. Si prefieres un perro más activo, alegre y de menor tamaño, no lo dudes, un labrador retriever es tu elección. Los de manto dorado son de una belleza incuestionable. Entre las razas pequeñas, el bulldog inglés, a pesar de su aspecto fiero, se ha destacado siempre por su fidelidad a los niños y es la mascota preferida de muchos hogares británicos. Otras razas de demostrada amabilidad son el beagle, el roug collie y el dálmata. Con cualquiera de estas razas tu hijo estará seguro.
Fuente: Eduardo de Benito

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