La PKD (Polycystic Kidney Disease), es una enfermedad de carácter hereditario que afecta fundamentalmente a los riñones, que ha sido diagnosticada en gatos de raza Persa y Exótico (persa de pelo corto) y esporádicamente en otras razas con alto contenido de sangre persa.
Consiste en la aparición de pequeños quistes en la corteza renal, que van aumentando de tamaño con la edad, a medida que se rellenan de orina y que provocan la aparición de insuficiencia renal de carácter irreversible.
En principio estos quistes están presentes desde el nacimiento y van aumentando de tamaño a medida que el gato crece. En los gatitos estas cavidades son muy pequeñas, más o menos de 1 o 2 milímetros que con el tiempo pueden alcanzar más de 2 centímetros. Su número es muy variable, oscilando en un gato adulto entre 20 y 200. Afectan siempre a los dos riñones.
En la forma de presentación habitual, los síntomas pueden empezar a aparecer a los 7 años de edad, pero hay gatos que comienzan a desarrollar la insuficiencia renal con 4 o 5 años, y otros que nunca la desarrollan, y mueren por otras causas relacionadas con la edad. Esto quiere decir que si en un gato se detecta la presencia de quistes no necesariamente ese gato desarrollara la enfermedad y morirá de una insuficiencia renal.
Dada la naturaleza genética de la enfermedad es relativamente fácil detectarla y eliminar de la cría los ejemplares afectados. Lo más racional es proceder a su esterilización, utilizando sólo los ejemplares que se sepa que son negativos y que salvo mutación nunca transmitirán la enfermedad.
El propietario de un gato positivo, debe saber que con el paso de los años podrá sufrir una insuficiencia renal crónica, por lo que a partir de una determinada edad tendrá que ser sometido a frecuentes controles veterinarios, así como estar sometido a dietas y medicaciones que limiten en lo posible el desarrollo rápido de la enfermedad una vez que ésta se ha desarrollado.



