La leishmaniosis canina está causada por un parásito microscópico del género Leishmania, que se transmite por la picadura de un pequeño insecto (el flebotomo o "mosca de la arena"). Puede afectar a varios animales, incluyendo los seres humanos, y es potencialmente mortal para todos los perros expuestos a flebotomos. El riesgo de leishmaniosis es el mismo para perros macho que para hembras, pero algunas razas tales como el Bóxer, Cocker spaniel, Rottweiler y Pastor alemán que parecen ser más susceptibles que la media al padecimiento de la enfermedad sintomática.
Los síntomas de la leishmaniosis canina no son siempre evidentes, pero los signos de alarma habituales son la fiebre, caída del pelo (sobre todo alrededor de los ojo), pérdida de peso, úlceras en la piel y crecimiento anormal de las uñas.Los órganos internos también pueden quedar afectados y, en algunos casos, causa anemia, artritis y una insuficiencia renal grave.
Los flebotomos son habituales en el sur de Europa, pues los países y regiones de la cuenca mediterránea son áreas de riesgo elevado. La leishmaniosis es especialmente activa en casi toda España, Portugal, Italia, Grecia y el sur de Francia.
La reducción del contacto físico manteniendo a los perros en el interior de casa desde el atardecer hasta el amanecer (horas de actividad de los flebotomos) y la utilización de insecticidas sobre los perros (sprays, productos tópicos, collares repelentes, etc.) eran las únicas medidas de protección existentes hasta ahora.
Ahora, y por primera vez, hay una vacuna contra la leishmaniosis canina disponible en Europa.
Pregunta a tu veterinario sobre la vacunación contra la leishmaniosis canina.
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Fuente: Virbac España
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